12 feb. 2013

¿Redes sociales en Educación?


En España afrontamos el debate desde la óptica de los peligros, y, claro está, con un altísimo índice de desconocimiento sobre la realidad de estos medios; obviamente, el cíberacoso es un hecho... y, obviamente, no debemos perder de vista que el acoso escolar en sí es El Hecho. Los riesgos - que no "peligros" - de las redes sociales no deberían servir de excusa, dentro del sistema educativo, para resistirse a su uso.



El cíberacoso no es más que la cristalización en un nuevo medio del acoso escolar "de toda la vida", contra el cual no se ha llevado a cabo una lucha efectiva en ningún lugar: no disponemos de casos ejemplares de intervención a nivel nacional. Los motivos subyacentes a este tipo de conductas urden sus raíces en estructuras mucho más profundas y menos accesibles de lo que pudiera parecer a simple vista y de análisis muy complejo: el rechazo al otro, al diferente, el racismo o el sexismo.

Una vez que hemos dejado medianamente clara una apreciación bastante lógica a la crítica que siempre se nos hace a las/os defensoras/es de las Redes Sociales en los contextos educativos, podemos analizar las ventajas que supone para el alumnado disponer de plataformas sociales para su proceso de aprendizaje.

Ya las usan
Los alumnos y alumnas adolescentes ya están en las redes sociales. Es cierto que desconocen muchos detalles sobre opciones de privacidad, cosa completamente coherente con su desconocimiento acerca de cuestiones de reputación online e identidad digital; esos conocimientos también deberíamos transmitirlos en los centros educativos y parece lógico que tal transmisión se haga mediante el uso, y no mediante un libro de texto de papel.

Comunidad

Cuando damos uso educativo a una red social o al canal de microblogging, Twitter, no solo establecemos una comunicación bidireccional alumnado-docentes, sino que involucramos a toda una red de actores: expertas y expertos, familias, docentes de otros centros, estudiantes de otros centros  o de las facultades de formación del profesorado, perfiles específicos educativos (como este mismo, por ejemplo)... En fin: la comunidad participa en el proceso y se involucra, haciendo posible (aunque muy difícilmente) que el alumno o alumna también participe de esta misma comunidad y no se quede encerrado/a en el grupo de aula que hemos montado en Facebook.

Material complementario

Sirviéndonos de redes sociales facilitamos el acceso a materiales complementarios que pueden ser de interés para determinadas alumnas y alumnos que desean ampliar un tema concreto. Vamos a hablar con sinceridad: no está demasiado aceptado por el grupo de iguales - salvo honrosas excepciones - solicitar a viva voz, en medio del aula, este tipo de recursos. Las redes sociales también facilitan cierta "discrección", para casos como este.

Gratuidad
En un lugar con libros de texto que exceden los presupuestos de muchísimas familias y suponen, además, una gran limitación para los y las docentes, aprovechar los recursos de los que dispone previamente el alumnado es algo que no deberíamos perder de vista; no se trata solo de las redes sociales: las redes sociales enlazan con nuestro blog y con infinidad de herramientas gratuitas que tenemos disponibles.

Visibilidad

A todos y todas nos gusta que nuestro trabajo sea mostrado cuando está bien hecho, que se vea, que lo comenten. Un/a docente con un perfil de Twitter activo puede difundir el trabajo de sus alumnas y alumnos de forma efectiva, sin encerrarse dentro de los muros virtuales de una réplica del aula...

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